presentacion biografia proyectos comentarios intrumentos lo_supremo actividades galeria



LO MAS IMPORTANTE…

[Estos son extractos tomados de una próxima publicación]

Históricamente, vivimos en una sociedad «permisiva» —es decir, una sociedad en la que se permite de todo.  Tal vez, esto se deba, en parte, a los excesos cometidos al través de la historia por organizaciones sociopolíticas y religiosas que están en el poder. 

La equivocación es que, desafortunadamente, por causa de ello, vamos de un extremo a otro (esa actitud que se manifiesta en: «o crees lo mismo que yo creo o si no, te mato») a la otra (esa actitud que se muestra en: «sea cualquiera cosa o toda cosa está bien y es válida —porque todo es relativo y personal de todos modos»), de manera que pasamos de una posición ignorante e intransigente a una realidad cuasi infantil, confusa, y sin propósito.  Yo de todos modos creo que ambos extremos están errados.  Eso pareciera ser una falsa dicotomía expresada así: o se vive en una cárcel encadenado, o se vive en el espacio exterior sin fuerza de  gravedad.

hands

Yo creo —tal como creía el gran J.S. Bach— que hago música tanto para la gloria de
Dios como para «la sublimación del alma humana», conmoviendo positivamente a la gente  en su nombre, y que por ser un músico creativo original, estoy haciendo realidad la afirmación de que «hemos sido creados conforme a su imagen y semejanza».  También tengo la profunda convicción de que, como músico creativo-improvisador, estoy haciendo realidad el mandato de Dios: «Cantad al Señor un cántico nuevo», por cuanto es posible ser ampliamente creativo  —con infinitas capacidades en cuanto a ideas— por cuanto su  promesa afirma que «sus bendiciones son nuevas cada mañana».

También entiendo que la imaginación, el arduo trabajo, y la sumisión a su poder creativo incomparable son la clave para nosotros como músicos para alcanzar el más alto nivel, conmoviendo a la gente y elevarlos a un lugar mejor, más rico, del mismo modo como la música ungida de David hacía desaparecer la depresión del alma del rey Saúl. 

Asi que, para mí, tocar es un acto sagrado, sin pensar para nada en la situación, lugar, o tiempo.  Cuando la gente me ve tocar, sencillamente está viendo un acto de adoración, de sumisión, y de dependencia.

Observan un acto de adoración por cuanto  —como un cristiano profundamente comprometido—  yo creo que el acto de hacer música está en el corazón mismo de mi identidad: Dios me ha creado para adorarle y para tocar para su gloria.  Esta relación interpersonal —dinámicamente poderosa— me llena de un modo que es imposible describirlo en palabras.  Observan un acto de sumisión por cuanto, por quitarme de en medio  —de un modo, parcialmente, similar al Zen— y permitir que Dios haga ‘su obra’, es el único modo como he experimentado algo digno, musicalmente valioso.  Y, finalmente, observan un acto de dependencia por cuanto descubrí hace mucho tiempo que ¡yo no puedo hacer COSA ALGUNA solo! 

Todo poder creativo, belleza, profundidad, y significado sustancial proviene directamente del Creador Todopoderoso. Como un equilibrista que anda en la cuerda floja cruzando un abismo, yo he aprendido a depender de su poder  —¡inexorable y totalmente a pesar de mí!— para llevarme más allá  de lo que jamás habría podido imaginar, en cuanto posibilidades se refiere. 

Así, de repente y como resultado directo de esto, una perspectiva nueva y fresca aparece, dándole significado, sentido, balance, certidumbre, y dirección en la senda sin fin que, espero, siga caracterizando mi experiencia  como artista creativo. 

También creo que Dios me hizo músico para mantenerme humilde por el resto de mi vida. ¿De qué otro modo podría ser yo después de estar en la presencia de genuinos, grandes luminarias —tanto al través de la historia occidental como la no occidental— ¿De qué otro modo podría ser yo después de estar en la presencia de genuinos, grandes luminarias —tanto al través de la historia occidental como la no occidental— por maestros como J.S. Bach, L.V. Beethoven, W.A. Mozart; B. Bartok, I. Stravinsky, O. Messiaen; ‘Baba’ Allaudin Khan, Alí Akbar Khan,  Raviji Shankar, Nikhil Banerjee,  Hariprasad Chaurassia; John Coltrane, Charlie Parker, Louis Armstrong, y tantos otros.  . . . ¿cómo podemos nosotros hoy en día dar cabida a la arrogancia?

__________________________________________________

Yo creo que estamos perdidos sin Dios, que tenemos un vacío en el mismo centro de nuestra existencia que únicamente Dios puede llenar.  Al igual que un niño que trata de colocar una figura sólida cuadrada dentro de un orificio redondo, nosotros tratamos, en vano, de llenar este vacío con religión, misticismo, buenas obras, intelectualismo, arte, activismo, sexo, drogas/alcohol—ponga lo que le parezca. . .   Sin embargo, solamente cuando encontramos la cruz como la puerta al Padre es cuando podemos llenar el vacío, uno que de otro modo permanece insuperable.

La gente puede preguntar: ¿Por qué, como músico-artista educado, en una época tan ‘adelantada’, puedes todavía creer que el único camino a la salvación, a Dios el Padre, y al cielo, es Jesucristo?  ¿Qué acerca de otras culturas, religiones, caminos, convicciones, etc.?  ¿Por qué no serían válidos?  ¿Cómo y por qué es Jesús exclusivo?  Después de todo, yo puedo creer en él, mientras que también creo en otras filosofías?  ¿No es así?

Mi respuesta es muy sencilla, y no citaré la Biblia, sencillamente me basaré en la lógica: Si Dios es omnisciente [lo que significa que él lo sabe todo], ¡él definitivamente no es insensato!   Cualquier padre estaría de acuerdo conmigo en reconocer que no hay nadie más precioso que nuestros hijos.  Así que, si Dios lo sabe todo, ¿no hubiera él, pues, escatimado la vida de su único Hijo, si hubiese cualquier otro modo por medio del cual nos podría haber salvado? …Si hubiésemos podido hacerlo solos, otra vez, a través de cualquier de los medios mencionados anteriormente, Dios, el Padre perfecto, nunca hubiera sacrificado a su único Hijo sabiendo que la humanidad tenía otro[s] medio[s] para ser salvos.  Eso hubiese sido la cosa más cruel, Dios –el padre perfecto--dando a su Hijo en rescate aunque supiera que había otra alternativa.  A menos que era absolutamente, inexorablemente necesario, Dios, que lo sabe todo, inclusive que la peor de todas las tragedias naturales que cualquier padre pueda experimentar es la pérdida de un hijo —yo puedo personalmente confirmar eso, ya que perdí a mi hija hace unos años— lo hubiera definitivamente escatimado si había otro modo. ¡Esta realidad me confirma el porqué Jesús es exclusivo!  Asi que, podemos —nosotros, siendo imperfectos— tomar solamente la respuesta de Dios —el único perfecto— para restablecer nuestra relación con Él.  Es como cuando una mujer está preñada: ¡O se está o no se está!   No hay tal cosa como estar «media preñada», o un poquito —'casi'— preñada.  U, otra vez, es como andar a exceso de velocidad.  Cuandoquiera que excedemos el límite de velocidad [100 km./h. u otro], ¡estamos excediendo la velocidad límite y punto!  Nunca podríamos decir: «Yo estaba conduciendo a un poquito de exceso de velocidad», o a un gran exceso de velocidad.  Está ENCENDIDO o APAGADO, y sí, hay aspectos en la vida que se circunscriben a esta realidad ‘digital’. 

Entienda: Dios nos amó tanto, que él pagó el precio final por nosotros —uno que nosotros teníamos que pagar— dándonos a su Hijo ¡Y lo hizo por puro amor!  ¡Qué misterio tan formidable! —que desafía a la lógica humana… qué realidad más fantástica y maravillosa: Dios nos ama tanto ¡que nos dio a su propio Hijo por amor a nosotros! 


___________________________________________________

...Creo que la música es por naturaleza una y universal, del mismo modo como Dios, nuestro Creador, es uno y universal.  En toda clase de música, observamos parámetros inequívocamente comunes a todas (a pesar de que se cree que la naturaleza propia del arte es subjetiva) como el tocar a tiempo, tocar afinado, tocar con vida, desarrollando un vocabulario elegantemente sofisticado, siempre esforzándose por una preciosa combinación de balance y exuberancia que conmueva nuestra sensibilidades de un modo profundo, desarrollar un discurso con agógica y 'narrativa' congruente, etc.; del mismo modo como los seres humanos son universalmente los mismos, por nuestra propia naturaleza desde el amanecer de los tiempos: sin importar los orígenes geográficos, cronológicos y/o culturales, somos lo mismo: nosotros amamos, odiamos, somos codiciosos, nos afanamos por el poder y control de algo y de todo, etc.  Sin embargo, como consecuencia hay una dificultad que resulta de la misma naturaleza de la música en sí: la música es una experiencia vivencial tan poderosa, que eleva y afecta tanto, que muchas veces es confundida por muchos con el Creador mismo!  Dios, el Creador, ha creado absolutamente todo, incluyendo a la música.  Por lo tanto, algo creado, como la música, nunca podría tomar el lugar del Uno que la creó, ¡el Dios Todopoderoso!  Ésa es la razón por la que yo también estoy convencido de que el mejor ejemplo de la universalidad del amor de Dios hacia la humanidad es la cruz, donde ¡él dio a su Hijo Jesucristo por amor a nosotros! 

Es mi inmenso privilegio agradecerle a Él por todo su amor abrazador expresado al través de las diferentes tradiciones/expresiones musicales que caracteriza mi dirección artística.

Al ejercer estas direcciones musicales eclécticas, ¡yo también estoy transmitiendo mi gratitud a semejante amor todo abrazador!


 

presentacion2bio2proyectos2comentarios2instrumentos2supremo2actividades2galeria2

Traducido al español por el Dr. Alirio Eustache V. (Ph.D.) ;
Kindly translated into spanish by Dr. Alirio Eustache V. (Ph.D.)
©1995-2009 Gynook Productions.
All Rights Reserved
.Updated 11/1/2009